Así lo ha ha aprobado el Parlamento en Teherán, en una votación en la que la medida se ha impuesto de forma holgada. A falta de la ratificación del Consejo de los Guardianes, la resolución obliga al Gobierno a limitar sus relaciones con Londres, tanto diplomáticas como económicas y comerciales, como respuesta a las sanciones adoptadas contra Irán por su programa nuclear.
La medida implicará además que el embajador británico deba abandonar la capital iraní.










