Pekín mantiene la escalada de represión contra los activistas prodemocracia chinos. Ha sido el turno de Cheng Xi, condenado a 10 años de cárcel por “incitación a la subversión”, término genérico que aplican los tribunales chinos a los activistas demócratas que luchan por la libertad de expresión.
Su mujer explica: “Cuando terminó el proceso Chen Xi, dijo: Soy una persona respetuosa de la ley. Respeto el veredicto del tribunal, no voy a apelar pero soy inocente. Esta ha sido su actitud”.










