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El corte de tráfico de la Gran Vía: una chapuza que está perjudicando a comerciantes, consumidores y propietarios de parkings


Desde el pasado día 2 de diciembre los vehículos particulares no pueden acceder a la Gran Vía gracias a una ocurrencia de Ahora Madrid respaldada por el PSOE como todo lo que viene haciendo el Ayuntamiento de Madrid desde que Carmena se aupó a a la alcaldía con los votos de los socialistas.

Por una parte es mentira que el centro de Madrid no estuviera ya peatonalizado. Si uno se baja en la Estación de Sol puede comprobar que tanto como la famosa plaza como las calles adyacentes está prohibida la entrada de automóviles: por la calle Arenal, Montera, Preciados, la calle del Carmen, Callao, se puede pasear sin riesgo de encontrarse vehículo alguno.

Por tanto aquel que quiera disfrutar de una zona de Madrid sin vehículos lo puede hacer desde hace varios años. No es un invento de Ahora Madrid la peatonalización del Centro.

Pero otra cosa es la Gran Vía, que es una de las arterias más importantes para el tráfico urbano de Madrid y que cuenta con buena parte de los mejores comercios de Madrid. Por un lado el corte de la Gran Vía está provocando grandes retenciones en las calles adyacentes a la Gran Vía y por otro se está impidiendo el acceso a las personas que quieren entrar con su coche en los parkings de la zona causando enormes pérdidas tanto a los propietarios de los estacionamientos privados como a los comerciantes que esperaban a aquellos que prefieren acudir a comprar al centro con su coche y que ahora lo hacen en los centros comerciales que se encuentran a las afueras de Madrid y donde si se puede aparcar.

Además no se trata de una verdadera peatonalización. El equipo municipal de la señora Carmena lo que único que ha hecho es cortar al tráfico el carril bus y no todo. En cada intersección de la Gran Vía con otras calles se ha visto obligada a que por ese tramo circulen autobuses y taxis y tampoco se puede pasear en las paradas de autobús de forma que el peatón se ve obligado a entrar y salir de la acera. En definitiva una medida más para hacer ruido mediático más que para solucionar un problema que no existía.

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