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Errores, dislastes e incoherencias de la izquierda española por José V. La-Cave Rupérez (@JosLaCaveRuprez)


No, no se asusten, sólo voy a analizar algunos de ellos. Dejo el estudio exhaustivo para otra ocasión con más tiempo libre, posiblemente para cuando me jubile. Sólo pretendo exponer algunos, pocos, de los más representativos y sorprendentes.

Como sorprendente resultaba que el PSOE y sus comparsas estuvieran en contra del Ejército y sin embargo desde Pablo Iglesias, el gallego, por cierto ferrolano, defendieran el Servicio Militar Obligatorio. La razón, pues la de siempre: que la obligación de defender a España, no sólo era de los hijos de los obreros si no que igual los hijos de los ricos debían prestar el servicio de armas. Un fallo estratégico ya que si el Ejercito hubiera estado formado por hijos de obreros, posiblemente la historia de España, hubiera sido otra.Tuvo que ser la derecha la que erradicase esta obligación que se imponía a ricos y pobres, pero sólo a los varones.

Más sorprendente que quienes hoy hacen bandera del feminismo, y pretenden monopolizar esta ideología, fueran quienes en las Cortes se opusieran a que las mujeres tuvieran derecho de sufragio. Y no fueron sólo los varones socialistas y resto de la variopinta izquierda de 1931, si no, que las ahora iconos feministas Margarita Nelken y Victoria Kent, argumentaron en contra de este derecho de las mujeres. En aquella época mujeres como Margarita y Victoria podían ser elegidas pero no votar. La razón, es que desconfiaban del ascendente que tenía la Iglesia sobre muchas mujeres, ya que la gran mayoría que se declaraban católicas, muy por encima de los honbres. Eran otros tiempos, y lo primero, no era tampoco la Justicia ni la Igualdad, sino ganar elecciones y asegurarse las poltronas. Y así lo afirmó la propia Victoria Kent: «Es necesario que las mujeres que sentimos el fervor democrático, liberal y republicano pidamos que se aplace el voto de la mujer» ¿hasta cuándo? Hasta que tuvieran la certeza de que iban a votar a la izquierda.

Sorprende que quienes tanto dicen haber luchado contra el régimen anterior, coincidan plenamente en lo económico, existiendo gran similitud entre los Planes de Desarrollo franquistas y los Planes Quinquenales soviéticos, no superados si no que todavía son defendidos por los populistas de importación. También resulta al menos curioso, que quienes en su país hablan de nación y salen en las alocuciones televisivas con bandera y chándal de la selección nacional correspondiente, cuando llega esa franquicia política a España, se ataque de fachas y fascistas a los que hablamos de nación y utilicemos la bandera nacional como complementos en nuestro atuendo.

Sorprendente es que quienes opinan que el empresario explota a los trabajadores, en la década de los 80 empezasen a pedir la incorporación de la mujer al mercado laboral. Para qué para que las exploten a ellas también?
Sorprende, no sé si más o menos que todo lo anterior, que quienes más se quejan de las diferencias salariales entre hombre y mujeres, y de la desigual carga de las tareas domésticas y de cuidado de los hijos, cuestiones que sin duda van intrínsecamente de la mano, defiendan en el divorcio la custodia monoparental impuesta a favor de la mujer, que no hace sino consolidad los viejos roles machistas, condenan a la mujer a trabajos a tiempo parcial y en definitiva, a la dependencia económica respecto del varón.

Sorprende que se nieguen a la custodia compartida por que dicen que será impuesta, cuando en la actualidad desde el inicio de la democracia, lo que se impone es la custodia monoparental.

Sorprende que en las escuelas quieran enseñar igualdad de género (como dicen ellos) y en la práctica, miles de miles de hijos divorciados lo que siguen aprendiendo es que la mujer es la cuidadora principal de la prole.

Sorprende que la legislación permita imponer a un hombre la responsabilidad de la paternidad, aunque este no quiera, y se realice mediante un procedimiento judicial de reconocimiento de dicha paternidad obligándole a hacerse cargo económicamente de su descendencia, y que siendo tan importante o más que el aspecto económico, el emocional y afectivo para los niños, no se pueda imponer al hombre que sólo quiere pagar las necesidades materiales de sus hijos, el que se haga cargo de las muchas atenciones que precisan, y que desde luego no se limitan al dinero.
Sorprendería todo ello, si no fuera consustancial a la izquierda, escrito no en panfletos sino grabado en su ADN, durante tantos siglos que hacen que la única novedad que resultara llamativa, es que fueran coherentes y renunciaran a la demagogia como única herramienta estratégica.

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